Si bien las cifras del INDEC demuestran que la actividad industrial se encuentran de lleno en un período de expansión, lo cierto es que aún el sector de las pymes no reciben del lleno el impacto de esta mejora.
En efecto, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, mostró un nuevo repunte de la actividad industrial, que en el mes de agosto creció 5,1%, y empujó así en 1,4% la actividad en la suma de los ocho meses del 2017.
Siempre según los datos oficiales, esta mejora se vio impulsada por las manufacturas metalmecánicas, en los metales básicos, minerales no metálicos y refinación de petróleo. Pero el andar positivo se mantiene heterogéneo en las fábricas y las pymes lamentan el efecto tardío para el sector.
La siderurgia creció 19% interanual en agosto y desde enero avanzó 5,3%. El acero, 21,6%
Hubo sectores que en agosto mostraron bajas: las industrias alimenticia (2,6%) y textil (2,3%). Dentro del sector alimenticio, los rubros que terminaron en alza fueron: carnes rojas (5,2%), azúcar y productos de confitería (1,4%) y yerba mate y té (1,4%). Pero, por el contrario, los sectores que registraron bajas fueron: productos lácteos (5,5%); bebidas (4,5%); carnes blancas (2,6%) y molienda de cereales y oleaginosas.
En el acumulado enero y agosto, la industria alimenticia presenta una disminución de 0,3% con relación al mismo período del año pasado.
A pesar de este movimiento positivo, las pymes del sector se mostraron alarmadas porque el efecto positivo “aún no genera actividad” para las fábricas de menor envergadura.
En la conducción de la central fabril deben armonizar las tensiones que se generaron entre las pymes que “aún no encuentran el efecto del crecimiento que muestran los datos oficiales” y las grandes que comenzaron a generar empleo.
“Es cierto que hay nuevos puestos de trabajo pero también es verdad que hay fábricas que no pueden retener su plantel y siguen en reducción”, admitió un líder del sector.
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